¿Cómo diseñar en tiempos de cambio?

En nuestra labor diaria como diseñadores, transmitimos mensajes sobre lo increíble que es algún producto y porqué te cambiará la vida; creamos quizzes/test para que descubras qué tipo de verdura eres según tu signo zodiacal o hacemos que desees cada una de las 10 razones por las cuáles deberías visitar Cancún en mayo, pero… ¿Cuántas de esas ocasiones nos hemos sentido realmente identificados y satisfechos con esos anuncios, con esa labor considerada por muchos algo superficial?

“Tienes el poder de cambiar al mundo” , escribía el párrafo que daba inicio a la convocatoria que lanzó la Organización Mundial de la Salud, buscando diseñadores que ayudaran a difundir un mensaje visual poderoso que contribuyera a frenar la propagación del COVID-19. La misma frase que una vez alguien me había dicho, agregando que un diseñador debía aspirar a marcar la diferencia. 

Y es que los productos cubren necesidades físicas, pero el diseño cubre necesidades emocionales (o eso debería). El problema no es que nuestro trabajo se enfoque en su mayoría a vender un producto o servicio, sino a la forma en la que nos han enseñado que debe hacerse: desde la razón.

Pero desde hace un tiempo, el comportamiento de los consumidores comenzaba a cambiar, las personas se identificaban con marcas que en su comunicación se mostraban más humanas, honestas y socialmente responsables. Con la llegada de la pandemia, esta tendencia se agudizó y aceleró.

Ante la actual situación sanitaria y más allá del campo de la salud, las empresas debían asimilar todo lo que la crisis traía consigo. No sólo se debían solucionar problemas de logística, manejo de personal, sino también todo lo relacionado con su imagen. Era tiempo de demostrar que todos los valores comunicados durante años son reales y entender que esto repercutiría positiva o negativamente en sus ventas.

Los productos no tienen sentimientos, pero las personas sí.

¡Boom! La razón ya no basta, es momento de apoyarse en las emociones.

Vender no debe ser ya el principal objetivo de las marcas, sino conectar. No es una locura si entendemos que las personas ahora buscan algo más que cubrir sus necesidades básicas y si una marca no tiene una razón de ser más allá de vender, se vuelve irrelevante.

En estos momentos, para un diseñador debe ser vital entender que estamos inmersos en un ambiente sobre saturado de información, y dentro de él es fácil olvidar todo aquello que no provoque o evoque algo. El consumidor busca algo que conecte con él, que le aporte un valor real, el producto deja de ser el protagonista para convertirse en un aliado.

Es en esa conexión donde se encuentra el secreto, todos estamos dispuestos a ofrecer atención a cambio de… más atención.

Hoy más que nunca las personas necesitan sentir atención y empatía por parte de las marcas, necesitan sentir la seguridad de que el mundo volverá a ser el mismo y que pronto podrán vivir nuevas experiencias, y buscarán entonces aquello que los haga sentir más que nunca.

Aquí es donde entraremos los diseñadores y nuestra capacidad de percibir y traducir esas necesidades en piezas que resuenen en los corazones de unos y otros.

La transformación exige grandes dosis de coraje. Un coraje que requiere de generosidad y de carácter desprendido; es ahora cuando debemos dejar de lado nuestras zonas de confort para replantear nuestra labor y rediseñar el camino con mejores ideas, con verdaderos propósitos y motivos; con conceptos que sumen, que inspiren y que sean trascendentes.

Si lo hacemos, habremos mejorado como profesionales y la sociedad mejorará con nosotros; de esta manera, e indiscutiblemente: habremos cambiado al mundo y quizás, ahora sí, logremos identificarnos con los mensajes que diariamente transmitimos.

Rubí García
Rubí García

Rubí García

Lead Marketing & Branding Designer

Diseñadora de formación, melómana de corazón, geek por convicción y curiosa por naturaleza. Mi vida se compone de videojuegos, cine y taquitos. Amante de las aventuras y las buenas historias. Random.

__

"Otros han visto lo que es, y preguntan por qué. Yo he visto lo que podría ser, y me he preguntado por qué no. — Picasso"